Empecé a tomar aceite de nigella en invierno…
Nuestros organismos se ven sometidos a una dura prueba en cuanto llega el invierno.
Por lo general, tenemos que hacer frente a infecciones bacterianas y virales recurrentes, todo ello acompañado de una disminución de la inmunidad general y un cansancio creciente… El frío nos debilita, al igual que la falta de luz.
Suele ser en invierno cuando algunas personas logran incorporar a su dieta suplementos de vitamina C y vitamina D, dos vitaminas esenciales cuyos beneficios para nuestra inmunidad están más que demostrados. Sin embargo, estas vitaminas, aunque apoyan eficazmente ciertas funciones clave, no actúan sobre todos los mecanismos de defensa. Es aquí donde la nigella viene a complementar estos aportes.
Reconocido por sus propiedades inmunoestimulantes, antivirales, antibacterianas, antiinflamatorias y antioxidantes, el aceite de nigella actúa inicialmente como prevención y apoyo para el organismo durante estos periodos de frío que nos tocan vivir.
Gracias a la timoquinona, su principal compuesto activo, ayuda a defenderse contra todas las enfermedades denominadas «de invierno», como la rinitis, la rinofaringitis, la otitis, la laringitis, la bronquitis, la gripe, la sinusitis, las gastroenteritis, diversas inflamaciones, los estados de fatiga crónica…
El aceite de nigella es reconocido en el ámbito científico por su acción sobre las vías respiratorias, ya que ayuda directamente a calmar la tos, despejar los bronquios, aliviar la congestión nasal… e incluso a aliviar el asma y las alergias respiratorias que pueden agravarse con el frío.
Según numerosos artículos científicos y médicos, mejora la respiración y proporciona bienestar pulmonar gracias a sus propiedades antiinflamatorias y antihistamínicas.
El frío también agrava los dolores musculares y articulares; tomado por vía interna o aplicado en masajes, el aceite de nigella ayuda a aliviar eficazmente el reumatismo, los dolores articulares, las inflamaciones crónicas y las tensiones musculares.
En definitiva, el aceite de nigella refuerza nuestras defensas inmunitarias y estimula nuestra capacidad de autorregeneración y, por lo tanto, de curación.
Verdadero aliado con múltiples virtudes, ya sea en cura o de uso puntual, encuentra de forma natural su lugar en la búsqueda de la buena salud en invierno.


